| Exposición en Málaga: ¡Qué vivos estábamos! |
| Wednesday, 05 July 2006 | |
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¡qué vivos estabamos! retrospectiva fotográfica del monopatín en málaga de paco nuñez
Hay una historia agazapada detrás de cada
instantánea, una historia que uno casi puede oír si aguza el oído ya que el
poder evocador de las imágenes es uno de los rasgos más destacables de esta
exposición. Estas instantáneas poseen una carga emocional indiscutible y
constituyen no solamente un testimonio sino también un reclamo. La mayoría de
ellas se hicieron con la intención desenfadada de quien quiere inmortalizar un
momento de felicidad pero, ahora, contempladas desde nuestros días y a tenor
del modo vertiginoso en que están cambiando las cosas alrededor del mundo del
monopatín, constituyen un documento de enorme valor. Esta exposición es algo
así como una especie de altavoz a través del cual pueden oírse las voces de
todos aquellos que, de alguna manera, han estado involucrados en el mundo del
skateboard sin que desde ciertos sectores jamás se les haya tenido demasiado en
cuenta. Pero estas fotografías se encargan de contarlo todo con una fuerza similar
a la de la garganta agria del cantante de Circle Jerks. Los skaters llevan
dándole caña durante todo este tiempo y ya va siendo hora de que todo el mundo
se entere. Esta exposición se convierte en la prueba irrefutable de que el
skateboard en esta ciudad es un deporte consolidado que, a lo largo de todos
estos años, siempre ha contado con un número considerable de adeptos. Algunos
se marcharon y otros tomaron el relevo; también hay muchos que han estado
siempre al pié del cañón. En cualquier caso, nunca ha dejado de sonar en las
calles de la Costa del Sol esa melodía inconfundible que resulta del contacto
de las ruedas con el asfalto, de los ejes contra los bordillos y las
barandillas. Esta retrospectiva fotográfica también servirá como lugar de
reencuentro, como excusa para que todos nos veamos las caras como cuando nos
juntábamos en la Plaza De La Merced y en el Half Pipe de Juvensur o más tarde
en La Plaza De La Marina y en La PLN. En
definitiva, todos, los de todos los tiempos, hayamos coincidido o no en los
mencionados spots, tenemos algo muy importante en común: una ciudad y el hecho
de estar marcados por un deporte. Por otra parte, cada vez son más los que
vuelven lo cual es una clara muestra de que el skateboard es algo más que un
deporte, es algo que, si alguna vez ha estado verdaderamente dentro de ti,
nunca se marcha del todo; puede echarse una siesta larga, una siesta de oso
gigante que puede durar incluso varios inviernos pero, cuando menos lo esperes
el más mínimo ruido en forma de viejo amigo o de vídeo o de simple necesidad de
volver a experimentar ciertas cosas de antes, puede despertarlo de su inquieto
y rebelde letargo. Lo que está claro es que nunca dejas de patinar aún no
montándote en ninguna tabla. Continuas patinando con la cabeza. Continúas
patinando y bajando cuestas encima de una máquina de escribir o montado sobre
una guitarra eléctrica, pero sigues involucrando el patín en todo lo que haces.
Nadie puede comerse el corazón de un skater y nadie puede bajarle el volumen a
un monopatín porque ningún monopatín es mudo y ningún monopatín es invisible.
El skateboard siempre será fuerte porque es como un hombre que se ha hecho a sí
mismo. El skateboard en esta ciudad, como en cualquier otra ciudad del mundo,
nació en las calles. Se trataba de un chico huérfano que hace más de dos
décadas daba ya sus primeros tumbos traviesos y solitarios por el malagueño
Paseo del Parque. Ha andado siempre perdido por toda la ciudad e incluso por
todos los pueblos así que se conoce todas las jodidas calles de memoria. Esta
ciudad no es menos suya que de nadie y por ese mismo motivo nadie podría
echarle o tratar de coartarle dentro de la misma sin esperar alguna clase de
respuesta rebelde. El chico huérfano ha crecido en las calles bajo un sol de
justicia y también bajo las estrellas y ha sabido ingeniárselas para sobrevivir
hasta nuestros días. Cada vez hay más gente que le conoce y le admira. El chico
huérfano se está convirtiendo en un hombre de provecho. En definitiva, el
skateboard siempre ha estado ahí durante todos estos años y, con esta
exposición, estamos haciendo algo así como celebrar de golpe todos sus jodidos
cumpleaños. Fotografías que cuentan historias. Fotografías que disparan
canciones y vivencias en nuestro pecho. La bonita historia del chico misterioso
e imparable. Y ahí están todos esos críticos de prestigio hablando en los
últimos tiempos de Cervantes y de su obra maestra pero en lo que ninguno ha
reparado ha sido en el hecho de que Rocinante era el monopatín de Don Quijote. ¡Si esta exposición no te vuelve loco es porque, sin lugar a dudas, ya lo estás!
Texto_ Francisco Daniel Medina |
Toda fotografía es una manera de burlar la tiranía del paso
del tiempo y de tratar de congelar el pasado como si aún estuviese vivo. Ello
convierte al fotógrafo en una especie de taxidermista del tiempo. Gracias a la
exposición “Qué Vivos Estábamos” podemos realizar un recorrido veloz pero
preciso a través de la historia del skateboard en Málaga desde principios de
los años 80 hasta el momento presente. Nos encontramos ante fotografías con una
impresionante fuerza narrativa.